Leyendo el texto de Thomas Nagel, “What is it like to be a bat?” [here] nos encontramos con lo siguiente:
…we know that most bats (the microchiroptera, to be precise) perceive the external world primarily by sonar, or echolocation, detecting the reflections, from objects within range, of their own rapid, subtly modulated, high-frequency shrieks. Their brains are designed to correlate the outgoing impulses with the subsequent echoes, and the information thus acquired enables bats to make precise discriminations of distance, size, shape, motion, and texture comparable to those we make by vision.
Creo que la adscripción de Nagel de la habilidad de hacer discriminaciones del tipo que menciona (de tamaño, forma, etc.) a los murciélagos no está justificada. Por supuesto, esto no es relevante para la discusión que Nagel intenta desarrollar en el artículo, pero da pie a ciertos problemas.
Podríamos decir que no se asume tan sólo que los murciélagos pueden hacer estas discriminaciones, sino que de hecho las hacen. ¿Cómo podríamos afirmarlo? La cuestión que quiero discutir no es si los murciélagos discriminan (que es el problema de la adscripción de estados mentales; y en este sentido el problema que surge es al menos similar al de si podemos adscribir estados de dolor a los murciélagos), sino si discriminan respecto a eso (tamaño, forma, etc).
Se dice que la forma de discriminar de los murciélagos es comparable a la que tenemos nosotros. ¿Cómo podría ser comparable? Asumamos de momento que una discriminación, ya sea humana o quiróptera, es un tipo de actitud proposicional: podemos mapear el contenido del estado mental a una proposición. Así, discrimino, basado en cierta información que obtengo visualmente, que la pantalla de mi computador es cuadrilátera. Supongamos que un murciélago en mi posición también hacer discriminaciones, y que estas tengan contenido proposicional. ¿Pero a qué se referirían? ¿Puedo decir que a la pantalla de mi computador? ¿Puedo decir que a algo del tipo de la pantalla de mi computador?
Ciertamente, basados en nuestras discriminaciones el murciélago y yo podríamos comportarnos de manera similar; por ejemplo, evitar chocar con la pantalla. Recordemos la situación de la traducción radical planteada por Quine. Un lingüista de campo ve un conejo saltar entre los arbustos (aquí ha discriminado que algo tiene la forma de un conejo), y un nativo que le acompaña señala y dice “gavagai”. ¿Puede el lingüista decir que el nativo se refiere al conejo que él vio, a una parte de él, o a otra cosa? Del mismo modo, ¿podemos decir que el murciélago y yo nos referimos ambos a la pantalla de mi computador? Creo que la lección de la situación de la traducción radical es que estrictamente, no. Y que en tanto la adscripción de forma, distancia, tamaño, etc. se da relativamente a cierto tipo de ítems en nuestra ontología, no podemos decir que puedan aplicarse en otras situaciones, por ejemplo, la del murciélago.
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