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Expresión y Significación en las Investigaciones lógicas de Husserl, 3a

marzo 26, 2008 Los comentarios están cerrados

¿Cómo puedo describir una situación objetiva tal y tal (la que percibo ahora mismo, una que recuerde o una imaginada)? Este problema caracteriza el problema metodológico de la fenomenología, así como yo lo entiendo. Para atacar la cuestión de la señal en el texto de Husserl acudimos a la descripción de una situación particular, de hecho (yo la viví, ustedes posiblemente la imaginaron). Frente a esta situación de hecho, aparece toda suerte de preguntas; y como la descripción es parcial, se da pie a que se expanda en múltiples sentidos (se observa, por ejemplo, que cubre diversos casos que pueden tener diferencias importantes (el que sea así, no lo sabemos de antemano), y se intenta especificar estos casos).

¿Cómo es que el ícono me indica que el programa reproductor de música se está ejecutando? Husserl diría que no intelectivamente. Es cierto que yo he aprendido que el que aparezca el ícono en mi pantalla se debe a que el programa realiza una cierta operación en el computador, o sea, que hay un enlace objetivo entre la existencia del ícono y el que el programa está ejecutándose. ¿Recurro a este conocimiento, me hago presente este enlace, cuando el ícono me sirve de señal del programa? Ahora que pienso sobre ello, diría que sí. ¿Pero y entonces?

Expresión y Significación en las Investigaciones lógicas de Husserl, 2+

marzo 14, 2008 Los comentarios están cerrados

La última vez tampoco acabé de presentar todas las cuestiones (esta vez por dilación). Veamos si esta vez avanzamos algo, en vez de retroceder.

Husserl se remite, pues, a las vivencias en que algo aparece como signo indicativo para obtener lo esencial a estos signos. Sólo en relación a estas vivencias pueden haber signos indicativos en el sentido propio.

El análisis de estas vivencias muestra que de ellas es componente esencial una intuición efectiva (actual) de un objeto. Sobre esta intuición se funda una convicción de existencia, de la que brota o al menos puede brotar un juicio existencial relativo a este objeto. Lo importante es que esta convicción tiene la función en esta vivencia de motivar una segunda convicción, o tal vez una presunción, sobre el que algo sea el caso. Ahora mismo, en la pantalla de mi monitor veo una mancha azul. La mancha azul en mi monitor está en la bandeja de sistema, es el icono de mi programa reproductor de música. En cuanto lo veo, tengo la convicción de que el programa está funcionando. Esta convicción se refuerza por el hecho de que escucho música a través de los parlantes sobre mi escritorio. Pero tendría esta convicción aún si apagase mis parlantes, y en virtud de que el icono me indica la situación que es el objeto de esta convicción. Además, junto al icono veo un triángulo más claro que me indica que el programa está reproduciendo, de hecho, música. Si viese dos barritas juntas “sabría” que el reproductor está pausado. Si no viese nada, “sabría” que el reproductor está detenido. O sea: al menos en un sentido puedo hablar de “saber” en estos casos. Pero Husserl nos dice que “saber” en estos casos no debe entenderse intelectivamente. A mi no me queda claro que tenga que ser así, pero es algo que tengo que revisar; y claramente requiere un análisis más refinado. Pero el ejemplo que daba puede ser un buen punto de partida. Por lo demás, Husserl tratará la cuestión en el siguiente parágrafo.

En todo caso, a la convicción motivada en estas vivencias corresponde también la posibilidad de un juicio existencial. Entre los dos juicios existenciales (el de la convicción motivante y el de la convicción motivada) hay un enlace que da unidad a su vez a un juicio; este enlace es la motivación. A todo juicio, por su parte, corresponde una situación objetiva (Sachverhalt); y en este caso la forma de esta está determinada por la motivación, y la situación objetiva respectiva en este caso tiene la forma: estas cosas pueden o deben existir, porque estas otras son dadas. Debería entenderse ya que el “porque” en esa forma es expresión del enlace entre el que tales o cuales cosas sean dadas y el que tales o cuales cosas puedan o deban existir.

Esto es lo que tenemos en el segundo parágrafo de “las distinciones esenciales”.

Expresión y Significación en las Investigaciones lógicas de Husserl, 2

marzo 14, 2008 Los comentarios están cerrados

He decidido cambiar el plan de esta serie de artículos sobre las Investigaciones lógicas de Husserl, porque me veo más corto de tiempo de lo que pensaba (entré de vuelta a clases este Lunes), por un lado, y por otro, porque tengo menos interés en la cuestión que cuando tuve la idea. Así que en vez de cubrir la primera investigación completa, me remitiré a la primera sección, la de las “distinciones esenciales”. Además, la postura que voy a tomar va a ser más analítica y menos literal: el último y en verdad primer artículo me dejó poco conforme en ese aspecto.

Habíamos quedado al final de la segunda sección, y habíamos dejado algo de lado, que era lo propiamente esencial.

Pero antes de tratar eso, quiero volverme un poco, a la primera caracterización husserliana de los signos indicativos en sentido propio. Husserl ha dicho que en sentido propio, signo indicativo solamente es aquél que efectivamente sirve de señal de algo, tomado en el sentido amplio, para un ser pensante. Podríamos preguntarnos si esta segunda cláusula es trivial, lo que parece ser el caso, pues ¿en qué circunstancia algo sirve de señal para un ser no-pensante? Pero en realidad esta cláusula tiene dos funciones.

Primero, Husserl hace con ella explícito que toda instancia de servir como señal un signo indicativo implica a un ser pensante como aquello para lo cual sirve de señal, de modo que este ser pensante se sirve del signo como señal de algo. Aquí podría causar alguna ambigüedad la idea de “servir”, pero no es nuestro problema.

En segundo lugar, y esto es en realidad ampliación de lo anterior, se hace patente que todo signo indicativo cuando lo es propiamente tiene una relación, que no puede faltar, con una vivencia de un ser pensante. Y es esta vivencia en la que aquello que sirve de señal se constituye como signo indicativo. Una mancha en una pared, por ejemplo, no es nunca un signo indicativo propiamente sino cuando para alguien, esta indica algo; esto incluso valdría si alguien hubiese producido la mancha en la pared con el proposito de que fuese usado como signo indicativo. Husserl analiza la estructura de estas vivencias, en que tal o cual objeto cobra función indicativa, para obtener la esencia del signo.

Expresión y Significación en las Investigaciones Lógicas de Husserl, 1

marzo 8, 2008 Los comentarios están cerrados

Expresión y Significación cubre cuatro capítulos. El primero se titula Las distinciones esenciales. Esta vez trataremos los dos primeros parágrafos. En esta sección, Husserl trata de la distinción entre expresión y signo y de la función indicativa de las señales. Husserl aún no trata aquí de la función significativa de las expresiones en un análisis concreto, pero avanza hacia ello.

La primera distinción que Husserl hace es la siguiente: no deben confundirse expresión y signo. Para hacer esta distinción, debe hacerse clara la esencia de ambas. Husserl parte con ciertas consideraciones, en verdad preliminares. Todo signo es signo de algo (tiene una estructura intencional, en el sentido semántico), pero no todo signo tiene un sentido expresado por él, y esto es ser una expresión. En un sentido restringido para el término `signo’, el de señal (indicación), el signo cumple una función indicativa. Un signo tal puede, además, cumplir una función significativa, ser expresión. En el habla cotidiana, por ejemplo, toda expresión es más o menos una señal (luego, en el parágrafo 7, veremos de qué). Esta posibilidad no determina que ‘signo’ y ‘expresión’ estén en la relación de género y especie. Podríamos ver esto en que puede haber expresiones que no funcionen como señales.

Hay que considerar todo esto en mayor profundidad; es claro que cuando se habla de función indicativa o función significativa, falta aún la determinación de su significado: ¿qué es para algo cumplir una función indicativa? ¿qué es cumplir una función significativa? En el parágrafo 2, Husserl ataca la primera pregunta.

Consideremos (seguimos los ejemplos de Husserl) una bandera como signo de una nación, un estigma como signo de un esclavo, y también, un logo como signo de una empresa. Todos ellos son, así considerados, en general “característicos” de otra cosa. En este mismo sentido puede hablarse de “notas”, propiedades características, distintivas. Este es un sentido en que se habla de signo, pero uno limitado. Lo que sea cumplir una función indicativa no se reduce a esto.

Husserl procede a darnos una serie de ejemplos de signos en un sentido más amplio que el anterior. Nosotros añadiremos algunos más, y quitaremos otros. Unas marcas en el suelo son signo de que algo pasó por allí. Los fósiles son signo de la existencia de seres vivos en el pasado. Son signos también los monumentos, los signos memorativos (una cruz en un calendario, por ejemplo). A todo esto lo llamamos “signo”, pero en general llamamos “signo” a todo lo que creamos con el propósito de que cumpla una función indicativa, sea este propósito cumplido o no. Sin embargo, un signo indicativo en sentido propio, nos dice Husserl, es sólamente aquello que efectivamente sirve de señal de algo, para un ser pensante. ¿En qué consiste, en fin, el ser señal, en este contexto?

Cuando hay un signo indicativo en sentido propio, es el caso que ciertos objetos o situaciones objetivas de las que alguien tiene conocimiento actual, le indican a este alguien la existencia de otros objetos o situaciones objetivas determinadas; la convicción de la existencia de los primeros motiva la convicción o presunción de la existencia de los segundos (perdónese la paráfrasis), de tal modo que se dice que los segundos son “porque” los primeros son. Discutiremos en otra oportunidad lo que esto significa.

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